Meterse a jugar League of Legends por primera vez puede parecer una locura, pero en realidad es más fácil de lo que crees. La clave está en no intentar aprenderlo todo de golpe. Concéntrate en tres cosas: descargar el juego, entender para qué sirven las teclas (Q, W, E, R) y elegir un campeón recomendado para novatos. A partir de ahí, cada partida es una nueva lección que te irá haciendo mejor.
Tus primeros pasos en la Grieta del Invocador
¡Bienvenido a la Grieta del Invocador! Si ahora mismo te sientes bombardeado por una cantidad absurda de información sobre LoL, tranquilo, es normal. Esta guía está pensada justo para eso: para llevarte de la confusión a la acción y darte las herramientas justas y necesarias para que juegues tu primera partida sin morir de un infarto.

Instalación y configuración de tu cuenta
El primer paso no tiene ningún misterio. Lo único que tienes que hacer es ir a la web oficial de League of Legends y bajarte el cliente de Riot Games. El instalador te guía paso a paso, así que no tiene pérdida.
Cuando termine, te pedirá que crees una cuenta de Riot. Esta cuenta es tu llave maestra para LoL y para el resto de sus juegos. Piensa bien tu nombre de invocador, porque será tu identidad en el juego y cómo te conocerán los demás.
Navegando por el cliente del juego
Cuando abras el cliente por primera vez, verás un montón de menús y opciones. No te agobies. Al principio, solo necesitas controlar tres cosas:
- Pestaña "Jugar": Es ese botón enorme que verás arriba a la izquierda. Desde aquí lanzas todas las partidas.
- Pestaña "Colección": Aquí es donde puedes cotillear los campeones que tienes, configurar tus runas y ver qué hechizos de invocador hay disponibles.
- Pestaña "Tienda": Para desbloquear campeones nuevos con la moneda del juego o comprar aspectos con dinero real.
De verdad, olvídate de todo lo demás. Tu única misión ahora es saber dónde está el botón de "Jugar" y cómo elegir a tu personaje.
"La curva de aprendizaje en LoL es empinada, pero cada concepto que dominas, por pequeño que sea, se convierte en una ventaja tangible. Concéntrate primero en moverte y usar habilidades; el resto vendrá con la práctica".
Entendiendo la interfaz de partida
Vale, ya estás dentro de la Grieta. Tu pantalla ahora está llena de información, y saber leerla es la diferencia entre ganar y perder.
- Minimapa: Esquina inferior derecha. Este es tu mejor amigo. Te dice dónde están tus compañeros, los enemigos que se ven y los objetivos importantes. ¡Míralo constantemente!
- Habilidades: En el centro, en la parte de abajo, tienes cuatro iconos grandes que se corresponden con las teclas Q, W, E y R. Son los ataques especiales de tu campeón.
- Hechizos de Invocador: Justo encima de tus habilidades, verás dos hechizos más en las teclas D y F. Al principio, casi todo el mundo lleva Destello (Flash) y alguna opción como Prender (Ignite) o Curar (Heal). Son herramientas súper útiles.
- Objetos: A la izquierda de las habilidades está tu inventario. Ahí verás los objetos que has comprado en la tienda para hacer más fuerte a tu campeón.
Controles básicos y movimiento
Moverse por el mapa es sencillo: clic derecho en el suelo y tu personaje irá hacia allí. Para atacar a un enemigo, haz clic derecho sobre él. Fácil, ¿no?
La magia empieza con las habilidades, que se activan con las teclas Q, W, E y R. La mayoría de ellas te obligarán a apuntar con el ratón y luego hacer clic izquierdo para lanzarlas. Dedica tus primeras partidas a practicar esto: muévete sin parar y lanza habilidades. Es una mecánica clave que te dará una ventaja brutal.
Y si quieres llevar tu pasión por el juego más allá de la pantalla, siempre puedes pillarte unas cuantas camisetas de League of Legends para sentirte un verdadero jugador incluso cuando no estás en la Grieta.
Encuentra tu rol ideal dentro del equipo
League of Legends no es un juego para lobos solitarios. Es un campo de batalla de cinco contra cinco, donde la coordinación lo es todo. Cada jugador asume un rol, una posición con responsabilidades únicas que son clave para la victoria. Entender qué hace cada uno es el primer paso para jugar de forma efectiva.
Piénsalo como si fuera un equipo de fútbol. No puedes tener cinco delanteros; necesitas defensas, gente en el medio campo y un portero que lo cubra todo. En LoL pasa exactamente lo mismo. El éxito depende de que cada uno cumpla su función y juegue para el equipo. Vamos a desglosar los cinco roles para que veas cuál encaja mejor con tu estilo.
Top Lane: la isla de la autosuficiencia
El carril superior, o Top Lane, es una línea larga y bastante aislada del resto del mapa. Es el terreno de los campeones más duros, los llamados tanques o luchadores, bestias pardas capaces de aguantar mucho castigo y sobrevivir por su cuenta.
Como top laner, tu mundo se reduce a un duelo constante contra tu rival directo. Tu objetivo es dominar el arte de farmear súbditos mientras le buscas las cosquillas, intentando sacarle una ventaja que te permita presionar su torreta. Como estás lejos del jaleo principal, ser autosuficiente es fundamental. No esperes que te hagan de niñera al principio.
- Tu objetivo principal: Convertirte en una muralla inamovible para tu equipo en las peleas grupales que llegarán a mitad y final de partida.
- Un ejemplo práctico: Imagina que juegas con Garen. Tu oponente se pasa de listo y se acerca demasiado a tu torreta. Le metes la Q para silenciarlo, activas la E para darle vueltas y lo rematas con tu definitiva. Con esa ventaja, ahora puedes empujar la oleada de súbditos bajo su torre, dejándole sin oro ni experiencia.
Jungla: el estratega del mapa
El rol del Jungla es completamente diferente, porque no tiene un carril fijo. Su dominio es la jungla, ese espacio entre líneas donde derrota monstruos para conseguir oro y experiencia. Su impacto en la partida es brutal, ya que es el encargado de generar oportunidades en todo el mapa.
Un buen jungla tiene un ojo pegado al minimapa constantemente. ¿Que el mid laner enemigo está jugando muy adelantado y crecido? Pues es el momento perfecto para una emboscada (gank). Sus decisiones son críticas: tiene que saber cuándo farmear para sí mismo, cuándo ayudar a un compañero en apuros y cuándo asegurar objetivos clave como los dragones.
Si te va la estrategia y te gusta sentir que influyes en toda la partida, la jungla es tu sitio. Para dominar esta posición, puedes inspirarte en campeones icónicos como el monje ciego Lee Sin, un personaje que encarna a la perfección el potencial de un buen jungla.
Mid Lane: el corazón del equipo
El carril central, o Mid Lane, es la línea más corta y, por eso mismo, una de las más explosivas. Aquí es donde suelen brillar los magos con un daño a distancia descomunal o los asesinos capaces de borrar del mapa a un objetivo en un abrir y cerrar de ojos.
Al estar justo en el centro, el mid laner tiene acceso directo a cualquier parte del mapa. Esto le da una responsabilidad enorme: no solo tiene que ganar su carril, sino que debe estar listo para rotar y ayudar al jungla o a las líneas laterales. Un mid laner que coge ventaja puede decantar la partida entera para su equipo.
Tu verdadero impacto como mid laner no se mide solo por cómo destrozas a tu rival directo, sino por tu capacidad para mover esa ventaja por el mapa. Una rotación a tiempo puede significar un dragón gratis o una doble eliminación en el carril inferior que ponga a tu equipo por delante.
ADC: el motor de daño del equipo
El ADC (Attack Damage Carry), o Tirador, es la pieza del equipo encargada de repartir daño físico sin parar, sobre todo cuando la partida avanza. Juega en el carril inferior, siempre acompañado de su Soporte.
Los campeones de este rol suelen ser de papel, muy frágiles, pero con un potencial de daño a distancia que da miedo. Tu trabajo principal es sobrevivir y farmear hasta el último súbdito para comprar objetos carísimos que potencien tus ataques. En las peleas, tu posicionamiento lo es todo: tienes que mantenerte detrás de tus tanques mientras aniquilas a los enemigos desde una distancia segura.
Support: el guardián del equipo
El Support, o Soporte, es el ángel de la guarda del ADC en el carril inferior. Su misión es proteger a su tirador, llenar el mapa de guardianes de visión (wards) y preparar las jugadas para que su equipo brille.
No todos los soportes son iguales, hay varios tipos:
- Protectores: Como Janna o Soraka, su especialidad es curar y poner escudos para mantener a sus aliados con vida.
- Iniciadores: Como Leona o Thresh, son los que se lanzan de cabeza para empezar las peleas y atrapar a los enemigos.
- Magos: Como Brand o Lux, que no solo ayudan, sino que también aportan una cantidad de daño extra muy considerable.
Aunque no se lleven los focos ni las estadísticas de asesinatos, un buen soporte es el pilar sobre el que se construye una victoria. Su control del mapa y su habilidad para salvar a un compañero en el último segundo es algo que, sencillamente, gana partidas.
Los objetivos del mapa que definen la victoria
En League of Legends, es muy fácil dejarse llevar por la adrenalina del combate y pensar que lo único que importa es conseguir kills. Pero si quieres aprender cómo jugar League of Legends de verdad, tienes que meterte algo en la cabeza: las eliminaciones son solo una herramienta, no el objetivo final. La victoria llega cuando destruyes el Nexo enemigo, y para abrirte paso hasta él, necesitas controlar los objetivos del mapa.
Estos objetivos son estructuras clave y monstruos neutrales que le dan ventajas estratégicas a todo tu equipo. Hablamos de oro, experiencia y mejoras permanentes que pueden darle la vuelta a una partida perdida. Ignorarlos es, sin duda, uno de los errores más grandes que cometen los novatos y la razón por la que muchos equipos pierden incluso yendo por delante en el marcador de eliminaciones.
Las torretas: abriendo el camino hacia el nexo
Las torretas son tu primer gran obstáculo en cada línea. No solo defienden el carril, sino que también crean una zona segura para el equipo que las controla. Tirar una torre enemiga no es solo conseguir una buena suma de oro que se reparte entre todos, es mucho más que eso: es "abrir el mapa".
Este concepto es fundamental. Cuando eliminas una torre, le quitas visión al equipo rival y ganas control sobre esa parte de su jungla. Esto facilita muchísimo las emboscadas y hace que para ellos sea un riesgo moverse por su propio territorio. De hecho, la primera torreta que cae en la partida otorga una bonificación de oro extra, lo que la convierte en una prioridad absoluta.
Un buen truco para principiantes es este: si matas a tu rival de línea o le obligas a volver a base, no te quedes quieto. Aprovecha ese tiempo para que tus súbditos empiecen a golpear su torre. Cada pequeño golpe cuenta y te acerca un paso más a derribarla.
Los dragones elementales y el poder del alma
En la parte inferior del río te encontrarás con los Dragones Elementales. Hay cuatro tipos (Infernal, Montaña, Océano y Nube), y cada uno le da a tu equipo una mejora permanente que se va acumulando cada vez que derrotas a uno. Por ejemplo, el Dragón Infernal te da más daño, mientras que el de Montaña aumenta tu armadura y resistencia mágica.
Pero el verdadero poder de los dragones se libera cuando un equipo consigue matar a cuatro. Al hacerlo, obtienen el Alma de Dragón, una mejora potentísima y para toda la partida que, muy a menudo, es suficiente para sentenciar el resultado. Por eso, a partir de la mitad del juego, los dragones se convierten en un punto de conflicto constante.
El Heraldo de la Grieta para presionar líneas
Mientras tanto, en el foso superior, antes de que el reloj marque el minuto 20, aparece el Heraldo de la Grieta. Este monstruo es tu mejor amigo para tirar estructuras. Cuando lo derrotas, puedes invocarlo para que cargue a toda velocidad contra las torres enemigas. Su cabezazo mete una cantidad de daño brutal, convirtiéndolo en la herramienta perfecta para abrir líneas y acelerar la partida.
- ¿Cuándo usarlo? El momento ideal es justo después de una emboscada exitosa en un carril, cuando no hay enemigos cerca que puedan frenar su carga.
- Una estrategia clásica: Invócalo en una línea mientras tu equipo presiona otro objetivo, como un dragón. Así obligas al enemigo a elegir qué defender, y casi siempre saldrás ganando algo.
El Heraldo es clave en el juego temprano y medio para romper las defensas y conseguir esa valiosísima primera torre.
La siguiente infografía te ayuda a visualizar cómo estos objetivos encajan en la progresión de una partida normal.

Como ves, el foco va cambiando. Al principio te centras en las torretas, luego la atención se desplaza a objetivos como los dragones y, finalmente, todo desemboca en las peleas de equipo decisivas que definen al ganador.
El Barón Nashor: el objetivo definitivo
A partir del minuto 20, el Heraldo desaparece y en su lugar emerge el monstruo más poderoso del juego: el Barón Nashor. Acabar con él le da a todo tu equipo la mejora "Mano del Barón", que potencia una barbaridad a tus súbditos cercanos y te permite volver a base mucho más rápido.
Este bufo es, básicamente, un modo asedio. Con él, tus oleadas de súbditos se vuelven casi imparables, permitiéndote presionar todas las líneas a la vez y derribar las defensas enemigas como si fueran de papel. Hacerse con el Barón suele ser el último empujón necesario para cerrar una partida reñida o para darle la vuelta a una que tenías casi perdida.
Eso sí, cuidado. Intentar matar al Barón es una jugada de alto riesgo. Te deja muy vulnerable a un contraataque del equipo enemigo que, si sale mal, puede costar la partida entera.
Domina el combate y la gestión del oro
Una vez que pones un pie en tu línea, la partida se convierte en un delicado baile de estrategia y habilidad. Tu éxito inmediato no va a depender de jugadas espectaculares por el mapa, sino de dos tareas fundamentales: conseguir más oro que tu rival directo y salir ganando en los pequeños enfrentamientos.
El oro es el motor que impulsa a tu campeón. Es lo que te permite comprar objetos para ser más fuerte, más resistente o para que tus hechizos peguen más. Y la fuente de ingresos más constante y fiable que tendrás son los súbditos, esas pequeñas criaturas que avanzan sin descanso por cada carril.
El arte de farmear o dar el último golpe
Cada vez que un súbdito enemigo muere cerca de ti, ganas experiencia. Fácil. Pero para llevarte el oro que suelta, no basta con estar al lado: tienes que ser tú quien le dé el golpe de gracia. A esta técnica se la conoce como ‘last hit’ o ‘farmear’, y es, sin lugar a dudas, la habilidad más importante que debes aprender al principio.
Un jugador que consigue 80 súbditos en 10 minutos tendrá una ventaja económica brutal sobre alguien que solo ha matado 40, incluso si ambos van empatados a eliminaciones. Esta diferencia en oro se traduce directamente en objetos más poderosos y, por tanto, en ganar las peleas con más facilidad.
"Al principio, olvídate de acosar a tu rival constantemente. Tu prioridad número uno es no fallar ni un solo last hit. Cada súbdito que se te escapa es oro que le estás regalando a tu oponente".
Un buen truco para mejorar es meterte en la herramienta de práctica del juego y dedicar 10 minutos solo a intentar dar el último golpe a todos los súbditos. Sin rivales, sin presión. Verás cómo tus ingresos en partidas reales se disparan.
Entendiendo los intercambios de daño o trades
Cuando ya te sientas más cómodo farmeando, el siguiente paso es empezar a interactuar con tu oponente. Un 'trade' o intercambio de daño es, básicamente, una pelea corta en la que ambos os lanzáis algunas habilidades y ataques. El objetivo es simple: quitarle más vida al otro de la que pierdes tú.
El momento perfecto para iniciar un trade es justo después de que tu rival haya usado una habilidad importante para matar a un súbdito. En ese instante, esa habilidad está en enfriamiento (cooldown) y no podrá usarla contra ti. Esa es tu ventana de oportunidad para atacar.
- Ejemplo de un buen trade: Juegas con Lux en medio contra un Yasuo. Él usa su tornado (la Q cargada) para farmear un súbdito a distancia. Justo en ese momento, te acercas, le lanzas tu Q para atraparlo y la combinas con tu E. Le habrás hecho un daño considerable sin que él pueda responder con su habilidad principal.
El kiting como mecánica de supervivencia
Para los campeones que atacan a distancia, como los tiradores (ADC) o muchos magos, hay una mecánica clave llamada 'kiting' o 'kiteo'. Consiste en atacar y moverte casi al mismo tiempo, aprovechando el pequeño lapso entre un ataque básico y el siguiente para cambiar de posición.
Imagina que un campeón cuerpo a cuerpo, como Garen, corre directo hacia ti. En lugar de quedarte quieto disparando como una torreta, haces esto:
- Le lanzas un ataque básico.
- Inmediatamente después, haces clic hacia atrás para alejarte un poco.
- Cuando tu ataque básico esté listo de nuevo, vuelves a atacarle.
- Y repites el ciclo: atacar, moverte, atacar, moverte.
Con esta técnica, le vas quitando vida sin parar mientras mantienes una distancia segura, haciendo que le sea muy difícil alcanzarte. Dominar el kiting es lo que separa a un buen ADC de uno excepcional.
La visión es poder absoluto
Para terminar, hablemos de uno de los pilares del juego que más ignoran los novatos: la visión. El mapa está cubierto por una "niebla de guerra" que te impide ver lo que no está cerca de tus aliados o tus estructuras. Para despejarla, necesitas usar guardianes de visión (wards).
Poner wards en puntos estratégicos, como los arbustos del río o las entradas a tu jungla, te da información vital. Te permite ver si el jungla enemigo se acerca para tenderte una emboscada, dándote tiempo de sobra para retirarte.
Un mapa bien "wardeado" es la mejor defensa que existe. Es un hábito que debes coger desde tu primera partida; te salvará la vida incontables veces y es una de las formas más claras de demostrar que sabes cómo jugar League of Legends de manera inteligente.
Cómo armar a tu campeón para el éxito
Tu campeón no se hace más fuerte solo por subir de nivel. El verdadero salto de poder, lo que de verdad cambia las tornas de una partida, viene de los objetos que compras y las runas que eliges antes de empezar. A todo este sistema se le conoce como build.
Al principio, puede parecer un universo de opciones infinitas, pero tranquilo, todo sigue una lógica bastante sencilla. Entenderla es lo que te permitirá adaptarte y ser siempre una amenaza para el equipo rival.

El objetivo de una buena build no es seguir ciegamente una guía, sino tomar decisiones inteligentes sobre la marcha. Aprender a construir a tu campeón es, sin duda, una de las habilidades más importantes para progresar en este juego.
Runas: el ADN de tu campeón
Antes de que arranque la partida, tienes que elegir una página de runas. Imagina que son como talentos pasivos que definen tu estilo de juego desde el minuto uno. Dan pequeñas bonificaciones que marcan grandes diferencias.
No tienes que memorizar las más de 60 runas que existen. Al principio, lo mejor es confiar plenamente en las páginas predeterminadas que te ofrece el juego. Están diseñadas por expertos y funcionan de maravilla. Con el tiempo, empezarás a entender qué hace cada una y podrás personalizarlas, pero no te agobies con esto ahora. Lo importante es que nunca entres a una partida sin una página de runas seleccionada.
La tienda: qué comprar y por qué
Dentro del juego, el oro que ganas matando súbditos o eliminando enemigos se gasta en la tienda. Puedes abrirla en tu base pulsando la tecla P. Los objetos son el principal motor de poder de tu campeón, y se dividen en dos categorías de daño principales:
- Daño de Ataque (AD): Potencia sobre todo los ataques básicos de tu campeón. Es la estadística clave para tiradores como Jinx o luchadores como Garen.
- Poder de Habilidad (AP): Aumenta el daño de las habilidades y hechizos. Es fundamental para magos como Lux o asesinos como Akali.
Cada campeón escala mejor con una de estas dos estadísticas (y a veces con ambas). La tienda siempre te recomendará objetos que le vienen bien a tu personaje, así que al principio puedes fiarte de sus sugerencias sin miedo. Funciona así: compras componentes pequeños que luego combinas para crear objetos mucho más poderosos.
Construyendo los objetos: Míticos y Legendarios
La estructura de una build suele ser bastante similar en la mayoría de partidas. Generalmente, empezarás comprando unas botas para moverte más rápido y, acto seguido, te centrarás en tu primer gran objeto: el objeto Mítico.
Los Míticos son piezas centrales que definen el funcionamiento de tu campeón, ya que otorgan efectos pasivos únicos y muy potentes. Solo puedes tener uno a la vez, por lo que elegir el correcto es una decisión crucial.
Después del Mítico, continuarás con los objetos Legendarios. Estas son las otras piezas que completan tu build y te especializan en ciertas áreas: hacer más daño, tener más vida, reducir enfriamientos, etc. Una build completa suele constar de unas botas, un objeto Mítico y cuatro objetos Legendarios.
La adaptación es la habilidad más importante al comprar objetos. Si el equipo enemigo tiene muchos magos que te están borrando del mapa, es mucho más inteligente comprar un objeto de resistencia mágica que seguir ciegamente una guía que te recomienda comprar más daño.
Aprende a adaptar tu build
Aquí es donde se separa a los jugadores novatos de los que empiezan a dominar el juego. Una guía de objetos te da una ruta segura, pero cada partida es un mundo. La clave del éxito es adaptar tu compra de objetos a lo que está pasando en esta partida.
Ponte en estas situaciones:
- ¿El equipo enemigo tiene muchos tanques? Deberías priorizar objetos que destruyen armaduras o que hacen daño basado en la vida máxima del rival.
- ¿Te enfrentas a campeones con mucha curación? Es fundamental comprar un objeto que aplique "Heridas Graves" para reducir su capacidad de regeneración.
- ¿Eres el objetivo principal en las peleas? Quizás necesites un objeto defensivo, como el Ángel de la Guarda, para sobrevivir y seguir aportando.
No tengas miedo a desviarte de la ruta recomendada si la partida lo exige. Analizar la composición enemiga y sus objetos (pulsando el tabulador) te dará toda la información que necesitas. Para inspirarte, puedes echar un vistazo a los diseños de personajes como Jinx, cuyo potencial se dispara con los objetos adecuados.
Dudas frecuentes al empezar en League of Legends
Meterse en el universo de League of Legends es una aventura brutal, pero es totalmente normal sentirse perdido al principio. El juego es gigantesco y tiene mil detalles, así que hemos juntado las preguntas que más se repiten entre los novatos para que tu entrada a la Grieta sea lo más suave posible.
¿Cuánto tardaré en aprender a jugar bien?
Esa es la pregunta del millón, y la respuesta sincera es: depende de ti. Pillarte los controles básicos y entender qué narices hace tu campeón te puede llevar un par de partidas. Ahora bien, dominar el juego… eso es algo que no se acaba nunca. Siempre hay algo nuevo que pulir.
No te agobies con esto. Al principio, el objetivo no es ser un pro, sino pasarlo bien mientras aprendes. Céntrate en mejorar una cosa cada vez, como dar el último golpe a los súbditos o aprender dónde poner un guardián de visión. Cuando lleves unas 20 o 30 partidas, verás cómo te sientes mucho más suelto con lo básico.
¿Tengo que gastar dinero para ser bueno?
Para nada. League of Legends es un juego ‘free-to-play’ de verdad, y de los que mejor lo hacen. Puedes desbloquear todos y cada uno de los campeones y las runas simplemente jugando y ganando la moneda del juego, la Esencia Azul.
El dinero real (los Riot Points o RP) solo sirve para comprar chorradas cosméticas: skins para tus campeones, emoticonos, aspectos para los guardianes… Son extras que no te dan ninguna ventaja en la partida. Cero. Así que no te sientas presionado a abrir la cartera.
¿Qué hago si me toca contra alguien que me está destrozando?
Te va a pasar. Y mucho. Aunque el sistema de matchmaking intenta que las partidas estén equilibradas, a veces te encontrarás con un rival que te va a dejar tiritando bajo tu torre. Cuando eso pase, respira hondo y cambia el chip.
Tu objetivo ya no es ganar la línea, sino perderla con la mayor dignidad posible. Pasa a modo defensivo, no te separes de tu torre y enfócate en llevarte los súbditos que puedas sin arriesgar el pellejo. Puedes pedirle ayuda a tu jungla, claro, pero no cuentes con que sea tu salvador. Con sobrevivir y no darle más oro a tu rival, ya estás ganando algo.
Que no se te olvide: cada partida, sobre todo las que pierdes de paliza, es una lección. Fíjate en qué hizo bien tu oponente y piensa qué podrías haber hecho tú para que no te sacara tanta ventaja.
¿Cómo va eso de los rangos y las ‘rankeds’?
Cuando llegues al nivel 30 y tengas al menos 20 campeones, se te abrirá la puerta a las partidas clasificatorias, o rankeds. Jugarás 5 partidas de posicionamiento y el sistema te colocará en un rango inicial.
Los rangos van desde Hierro (lo más bajo) hasta Aspirante (la élite). La gran mayoría de jugadores está en los rangos intermedios. Por ejemplo, en la comunidad española, solo un 1,7% de los jugadores llega a Platino I, mientras que un 21% está en Oro y otro 21% en Plata. Esto te da una idea de que subir es un desafío constante. Si te pica la curiosidad, puedes ver más sobre la distribución de rangos en la comunidad de LoL.
Cada victoria te da Puntos de Liga (LP) y cada derrota te los quita. Cuando llegas a 100 LP, juegas una promoción para intentar subir de división.
¿Qué campeones me recomendáis para empezar?
No todos los campeones son para novatos. Algunos tienen unas mecánicas que te pueden volver loco al principio. Para empezar con buen pie, te recomendamos personajes con habilidades sencillas y que van al grano:
- Top: Garen o Malphite. Dos tanques duros como rocas y que pegan bastante fuerte.
- Jungla: Warwick o Maestro Yi. Perfectos para aprenderte las rutas de la jungla y con unos gankeos muy fáciles de ejecutar.
- Mid: Annie o Lux. Magas con un daño a distancia brutal y habilidades que no tienen mucho misterio para acertar.
- ADC: Ashe o Miss Fortune. Tiradoras que te enseñan a posicionarte bien sin complicarte la vida con mecánicas raras.
- Support: Soraka o Leona. La primera te enseña a curar y proteger; la segunda, a ser quien inicia las peleas.
¿Cómo lidio con la frustración y la gente tóxica?
League of Legends es competitivo, y a veces la gente se pasa de intensa. Te vas a cruzar con jugadores tóxicos, es inevitable. Tu mejor arma contra ellos es el botón de silenciar.
Si un compañero empieza a soltar bilis por el chat, no le sigas el juego. Pulsa el tabulador para abrir la tabla de puntuaciones y haz clic en el icono del bocadillo que aparece junto a su nombre. Su chat desaparecerá y tu partida mejorará al instante.
Y recuerda que esto es un juego. Si notas que te estás cabreando, para y tómate un respiro. Jugar tilteado (enfadado) solo hará que cometas más errores y que te lo pases peor.
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